La Bienal de Arquitectura de Buenos Aires cumple 40 años con HABITAR, 84 proyectos elegidos por sus propios autores. Mirando la lista y conociendo a muchos de sus participantes, la muestra responde en mí una pregunta que me hago desde que era estudiante, con una paradoja: la Argentina tiene muchas voces y ninguna escuela, y ahí está lo interesante de su arquitectura.
Por Lisandro Aloi
Es mi primer artículo de esta saga, así que me presento un poco. Soy arquitecto, urbanista y desarrollador hace más de 20 años, socio fundador de SANO.ARA, un estudio de arquitectura y urbanismo que participa en desarrollos inmobiliarios, fui docente de diseño más de 10 años en dos universidades y soy AIA International Country Representative - Argentina, lo que me lleva a conferencias internacionales por todo el mundo. Hace mucho que escribo, pero quiero empezar a compartir estas reflexiones acerca de lo que observo. Empecé a escribir este texto hace pocos días en Los Ángeles, donde estuve más de un mes, entre otras cosas recorriendo Case Study Houses, las casas experimentales de posguerra que John Entenza lanzó con la revista Arts & Architecture en 1945, y que visitaba seguido cuando vivía allá. Comparto esto porque ver un concepto tan específico que presenta tantas variables me disparó la idea de finalmente escribir sobre este tema.
Fui a ediciones anteriores de la Bienal de Buenos Aires, y ahora, ya de vuelta, la recorrí y reforzó lo que empecé a escribir en mi viaje. Los participantes y sus prácticas me abren un tema que me apasiona: las corrientes arquitectónicas por región.

¿40s son los nuevos 30s?
La Bienal fue fundada en 1985 por Jorge Glusberg, crítico que llegó a la arquitectura desde el arte contemporáneo. La vigésima edición vuelve a Recoleta con un programa gratuito; su muestra central, HABITAR, está en el Museo Nacional de Bellas Artes hasta el 18 de octubre. Aunque está en un museo, deja ver la calle, el barrio y la manera de estar en el mundo de nuestra arquitectura. Se ve madura y joven a la vez.
Se invitó a estudios de la Argentina y del exterior a presentar un proyecto referencial, construido o no, de los últimos cuarenta años. HABITAR no parece tener una tesis curatorial sino más bien un autorretrato, un lugar que sirve para hacerme una pregunta vieja: ¿hay escuela en Argentina?

Muchas voces, ninguna escuela
La Argentina tuvo grandes arquitectos y tiene un patrimonio muy variado y profundo. Lo que nunca tuvo, a mi juicio, fue un estilo nacional definido. Sí tuvo grupos con identidad fuerte. El Grupo Austral, fundado en Buenos Aires en 1938 por Antonio Bonet, Jorge Ferrari Hardoy y Juan Kurchan, publicó su manifiesto, “Voluntad y acción”, en Nuestra Arquitectura en junio de 1939. Bonet, catalán, venía del estudio de Le Corbusier en París; en Uruguay trazó después la urbanización original de Solanas, en Maldonado, como parte de su plan de Punta Ballena (1945–48). Hacia 1948, estudiantes que tuvieron a Bonet entre sus maestros formaron la OAM, la Organización de Arquitectura Moderna. Uno de sus integrantes, Justo Solsona, trabajó en el equipo de Bonet (décadas más tarde fui docente varios años en la cátedra que lleva su nombre en la FADU-UBA). También están las Casas Blancas de los años cincuenta y sesenta, la obra de Clorindo Testa, Amancio Williams o Wladimiro Acosta y sus influencias. En 1991, en Rosario, Rafael Iglesia, Gerardo Caballero, Marcelo Villafañe y otros arquitectos fundaron el Grupo R, que trajo conferencistas del exterior y armó un canon local. Valoro mucho estas iniciativas, pero a lo largo del tiempo vemos una constante, y lo digo bien en criollo: la mezcla. Ninguno de estos grupos o momentos de la historia se volvió una escuela nacional, si bien todos son parte de la indefinición de la misma.
Brasil, en cambio, dio dos escuelas del siglo XX: la carioca, desde los años treinta, alrededor de Lúcio Costa y un joven Oscar Niemeyer, y la paulista, desde los cincuenta, con figuras como Vilanova Artigas y Paulo Mendes da Rocha.
En la Argentina, la manera multicultural en que se formó el país generó muchas voces distintas pero ninguna dominante, en una mezcla que incluye ideas tanto formadas aquí como llegadas de Europa en distintas olas desde la época de la colonia, y una fuerte presencia de otras más recientes, como las de Bonet y el Grupo Austral. Si tuviera que definir una escuela argentina, es una escuela que brilla por su indefinición, y su fuerza está en búsquedas que no paran de aflorar, unas más urbanas, otras más rurales, obras topográficas o muy influenciadas por las distintas geografías de un país tan grande, con climas muy distintos.
Leyendo la lista de participantes, con 58 proyectos en la Argentina y 26 en el exterior, encuentro una selección de voces que van en direcciones distintas. De ahí me despertó la idea, antes de recorrer las salas, de compartir esta reflexión sobre esa escuela argentina “que falta”, y que brilla justamente en esa ausencia.
Mc Cormack Asociados (Sebastián Balbuena, Mike Mc Cormack y Pedro Wofcy Diez) presenta el Edificio Los Molinos – Faena Arts Center. Abre espacios públicos en las huellas de lo demolido y corona un edificio patrimonial sólido con una estructura nueva y liviana. Es un buen ejemplo de nuestra arquitectura que se hace de cero o en este caso se desarrolla poniendo en valor la historia de la ciudad. Su obra siempre me gustó: rigor técnico y eficiencia, con sensibilidad en el diseño, y una voz propia muy marcada. Comparto que Mike fue docente y una gran influencia en mi formación, fui su ayudante dando clases en la universidad y me une una gran amistad a él y su socio Sebastián Balbuena, con quienes proyectamos una vivienda en la Barranca de San Isidro, pero mi observación es indistinta de mi cercanía a ellos, que tan solo me divierte compartir.
Una voz fuerte: coser la ciudad
Si tengo que nombrar una voz fuerte en la Argentina, más actual o de los últimos 50 años, es la arquitectura que resuelve encuentros entre códigos urbanos poco certeros de distintas épocas. El caos de nuestras grandes ciudades (no me reten por porteño: principalmente Buenos Aires por un tema de escala, pero presente en todo el país, Rosario, Córdoba, San Miguel de Tucumán, Mendoza, etc.) generó una voz propia en cómo hilar espacios incompletos. Muchas iniciativas de código fueron de densificación inconclusa, y ahí apareció una oportunidad de hacer arquitectura. Pasaje Calas, de Lacroze Miguens Prati, restaura una casona de 1918, le agrega un volumen vidriado y abre un pasaje entre los dos, negociando con lo que ya estaba. La medianera expuesta, el muro ciego y los vicios del código de edificación van a tener su propio artículo. Otro ejemplo en la otra costa del Río de la Plata, en la hermana ciudad de Montevideo, pueden buscar un proyecto muy acertado de Pedro Livni en su intervención de una cuadra histórica para el grupo Magnolia.
Leer el territorio
Otra voz que conozco y admiro es Bulla, una oficina de Bs. As. de diseño del paisaje. Trabajé con ellos, y siempre hacen una lectura del territorio muy completa y didáctica. En HABITAR presentan el Bosque Malba, en Escobar: tres salas al aire libre que extienden el nuevo museo Malba Puertos hacia un bosque de más de 2.200 árboles ribereños de genética local.
Un aspecto muy acertado del recorrido es que son espacios delimitados por vegetación. Como en muchos proyectos de Bulla, el paisaje mismo arma el espacio y envuelve al visitante, hasta definir un lugar contenido. Acá, además, rodea un espacio de esculturas, y la transición de entrada y de salida funciona como un pórtico.
Los menciono porque son parte de nuevas voces, tanto de paisajistas como de arquitectos que están definiendo nuevas escuelas y olas de manera regional, en este caso paisajistas yendo a las fuentes de la vegetación nativa y lectura sensible del territorio, tanto como estudios de arquitectura con búsquedas con las que yo me siento muy identificado, con lenguaje y materiales logrando proyectos del lugar, y no al servicio de grandes máximas universales de antaño.
Por qué costó tanto: el código y el negocio
Mi lectura, que vale también para mi propio trabajo: la arquitectura en la Argentina estuvo muchas veces muy atada al código de edificación y al negocio inmobiliario, y durante años eso dio marco a la arquitectura que se hacía. El código fijaba la envolvente, el negocio fijaba el programa, y al arquitecto le quedaba resolver el resto. Si bien el código acotaba buena parte del proceso proyectual y dificultaba “hacer ciudad”, concentró mucha energía creativa y de investigación, que dio fachadas y plantas bajas muy interesantes, por remarcar algunos aspectos positivos.
HABITAR tiene huellas de eso. Según un conteo propio del catálogo oficial, más de la mitad de los 84 proyectos son casas o desarrollo privado. “Privado” es una inferencia a partir del programa: solo 18 fichas nombran o describen al comitente, y ninguna menciona costos, algo que habla de cierta distancia con lo ejecutivo, que muchas veces es lo más interesante. Los cuatro proyectos de vivienda social están afuera: Milán, Menorca, Oporto y Babahoyo, en Ecuador.
Esto no es una acusación, pero habla de lo que pareciera un pendiente. En la Argentina, el Estado construyó una parte sustancial de los cerca de cuatro millones de viviendas que se sumaron entre los censos de 2010 y 2022: entre el 9% y el 14%, según estimaciones de la Fundación Tejido Urbano. Son muchísimas viviendas, y me impresiona que un número tan grande no tenga ninguna presencia en la Bienal: se resuelven de maneras que no despiertan interés ni ganas de compartirlas, sin “arquitectura”, como un parche estatal de baja calidad, tanto en la ejecución como en el proyecto, salvo contadas excepciones. El resto fue privado, y buena parte lo construyeron familias por su cuenta, muchas veces en la informalidad. El trabajo privado está muy presente en la sala. La pregunta es si deja lugar para una voz.
A veces sí, como en Molina Ciudad, de Dujovne Hirsch y Asociados, una vieja fábrica de Alpargatas en La Boca convertida en viviendas, locales y oficinas alrededor de una “piazza” cubierta abierta al público. Y a veces la voz queda tomada por “lo que se hace” y son proyectos insulsos o más de lo mismo. El catálogo también muestra el modelo defensivo: una casa en un barrio cerrado cuyo reglamento exigía techos inclinados, edificios pensados para la vista al golf, torres frente al río sobre un basamento de “amenities”, un emprendimiento, si bien de un muy buen estudio, con el lamentablemente impersonal nombre de “Luxury Homes”.
Mi reflexión
Entonces, ¿hay escuela en Argentina? No en el sentido brasileño. ¿O acaso ya pasó la oportunidad de haberla tenido en los años en que estas aparecieron en su esplendor, previo a la era de la comunicación masiva? No hay un lenguaje común que se reconozca desde la vereda de enfrente. Pero hay un oficio muy rico compartido. Muchos arquitectos argentinos aprendimos a trabajar en los intersticios: entre códigos, entre épocas, entre lo que pide el negocio o el cliente y lo que necesita la ciudad. Y a pesar de esta realidad local, siempre aparecen voces interesantes para estudiar y admirar, pero no veo que conformen una escuela. Pareciera que la constante está en la variedad, siempre dejando de lado las grandes cantidades de arquitectura de catálogo que se repite a sí misma, que se construye sin parar en barrios cerrados y en programas inmobiliarios recurrentes. Ya que eso sí es una escuela independiente, una escuela que achata a las masas con proyectos que se copian entre sí siguiendo “modas” y recursos de lenguaje sin una reflexión profunda, pero siempre pasó, y siempre va a pasar.
Lo que funciona en HABITAR: la pluralidad es un espejo que muestra las condiciones reales de la práctica, sobre todo en la Argentina. Me causó particular interés Habitar lo extremo, la muestra del colectivo 6044 SUR sobre la arquitectura de la Antártida, que está al lado de HABITAR y forma parte del mismo salón: un caso límite de cómo se habita, que no hace más que apoyar la idea de este texto.
Vuelvo a lo que no veo y me intriga por propios intereses: la ausencia de vivienda pública argentina en la muestra central, y un formato que exhibe sin preguntar. Me gustaría escuchar más cómo suena nuestra escuela sin definición cuando trabaja con encargos públicos.
Sobre esto quiero decir algo más, porque es algo que desarrollo en el libro que estoy terminando. En mi investigación encuentro mucha riqueza en la historia de la obra pública y de la vivienda social argentinas, y también una distancia entre lo que prometieron y lo que dieron. Demasiadas veces, esa distancia tuvo que ver con la viveza y con la corrupción de los métodos de ejecución.
Hay, claro, muy buenas excepciones: vivienda pública que además es buena arquitectura. Una es el Conjunto Rioja, en Parque Patricios, Buenos Aires, de Flora Manteola, Ignacio Petchersky, Javier Sánchez Gómez, Josefa Santos, Justo Solsona y Rafael Viñoly (1969–73). Lo construyó el Banco Municipal, el banco público de la ciudad, para que sus empleados accedieran a la vivienda con créditos flexibles.
Lo que me hace pensar esta Bienal como mensaje: un país sin escuela puede ser uno de los aspectos más ricos de su arquitectura.

HABITAR es una oportunidad poco común de ver muchas verdades juntas. Entre todas le dan voz a una escuela cuya mayor riqueza es su indefinición, y la muestra lo dice incluso cuando no se lo propone.
Comparto algunos sitios y fuentes que visité y usé mientras escribía este artículo por si a alguien le interesa investigar:
Fuentes
La Bienal Arquitectura (sitio oficial): https://labienalarg.com.ar/ · Info 2026: https://labienalarg.com.ar/info-2026/ · Exposiciones: https://labienalarg.com.ar/exposiciones/ · Grilla del Foro: https://labienalarg.com.ar/grilla-de-conferencias/
Catálogo oficial de la XX Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires (PDF, 375 págs., fechado el 23/09/2026): https://drive.google.com/file/d/1CFTEWGuqM6PEht9OVEKh1Pxs00n_1kIW/view (base de nuestro conteo: 84 fichas de HABITAR; comités, págs. 3–6; otras muestras, págs. 184–212; conferencias, págs. 214–324)
ArchDaily en Español (Antonia Piñeiro), “La Bienal de Arquitectura de Buenos Aires celebra 40 años con una programación gratuita bajo la temática del habitar”, 11/09/2026: https://www.archdaily.com/es/1184930/la-bienal-de-arquitectura-de-buenos-aires-celebra-40-anos-con-una-programacion-gratuita-bajo-la-tematica-del-habitar
La Nación, “De una ‘casa libélula’ a una ‘escuela mirador’: múltiples formas de habitar el mundo”, 22/09/2026: https://www.lanacion.com.ar/cultura/de-una-casa-libelula-a-una-escuela-mirador-multiples-formas-de-habitar-el-mundo-nid22092026/
Clarín ARQ, “Comienza la XX Bienal de Arquitectura de Buenos Aires con exposiciones y recorridos por la Ciudad”, 21/09/2026: https://www.clarin.com/arq/comienza-xx-bienal-arquitectura-buenos-aires-exposiciones-recorridos-ciudad_0_ORQ3NSGfdS.html
Fundación Tejido Urbano, estimaciones sobre las viviendas construidas entre los censos de 2010 y 2022, según Infobae, 20/03/2023: https://www.infobae.com/economia/2023/03/20/censo-2022-entre-el-sector-publico-y-el-privado-se-edificaron-4-millones-de-viviendas-mas-pero-no-se-redujo-el-deficit-habitacional/
Casas Blancas: Roberto Fernández, “Las Casas Blancas: apuntes sobre una tentativa de arquitectura nacional”, Seminario de Crítica n.º 6, IAA-FADU-UBA, octubre de 1988 (fecha la experiencia hacia 1955–1965): https://www.iaa.fadu.uba.ar/publicaciones/critica/0006.pdf · Ministerio de Cultura de la Nación, ficha de monumento de la Iglesia Nuestra Señora de Fátima, Martínez (“la corriente arquitectónica nacional conocida como ‘casablanquismo’”): https://www.argentina.gob.ar/capital-humano/cultura/monumentos/iglesia-parroquial-nuestra-senora-de-fatima-casa-parroquial-y
Grupo R (Rosario, fundado en 1991 por Gerardo Caballero, Rafael Iglesia, Gonzalo Sánchez Hermelo, Marcelo Villafañe, Rubén Fernández, José María D’Angelo y Rubén Palumbo; conferencias entre 1992 y 2000, según la nota 1 del artículo de A&P): A&P Continuidad (FAPyD-UNR), “Poéticas de lo contingente: arquitectos de la contemporaneidad”: https://www.ayp.fapyd.unr.edu.ar/index.php/ayp/article/download/235/269?inline=1 · Arquitectura Viva, “Rafael Iglesia”: https://arquitecturaviva.com/articulos/rafael-iglesia
Escuelas carioca y paulista: Mônica Junqueira de Camargo, “Escola Paulista, Escola Carioca. Algumas considerações”, 13.º Seminario Docomomo Brasil, Salvador, 2019: https://anais.docomomobrasil.com/brasil/sdbr13/sdbr13-160/ · Vilanova Artigas y la escuela paulista: Novos Estudos CEBRAP (SciELO), “Artigas e a dialética dos esforços”: https://www.scielo.br/j/nec/a/KTV9LNPkLctgcdqw7jL36yk/
Premio Pritzker, biografía de Oscar Niemeyer: https://www.pritzkerprize.com/biography-oscar-niemeyer
Premio Pritzker, Paulo Mendes da Rocha (2006): https://www.pritzkerprize.com/laureates/2006
Mc Cormack Asociados (Sebastián Balbuena, Mike Mc Cormack, Pedro Wofcy Diez): https://www.mcca.com.ar/study/ · Ficha de HABITAR “Los Molinos Building – Faena Arts Center”, catálogo oficial, págs. 136–137
Bulla, ficha de HABITAR “Bosque Malba”, catálogo oficial, págs. 44–45
Case Study Houses: Getty Research Institute, “Overdrive: L.A. Constructs the Future, 1940–1990”, Residential Fabric: https://www.getty.edu/art/exhibitions/overdrive/residential_fabric.html
Grupo Austral: “Voluntad y acción” (manifiesto, Nuestra Arquitectura, junio de 1939), facsímil en Tecnne: https://tecnne.com/wp-content/uploads/2013/01/TECNNE.-VOLUNTAD-Y-ACCION-MANIFIESTO-GRUPO-AUSTRAL.pdf · Wikipedia, “Grupo Austral”: https://es.wikipedia.org/wiki/Grupo_Austral · ZARCH (Universidad de Zaragoza), “Fervor moderno en Buenos Aires. La mirada trasatlántica del Grupo Austral y Horacio Coppola en 1939”, 2023 (manifiesto publicado en junio de 1939 como separata de Nuestra Arquitectura): https://doi.org/10.26754/ojs_zarch/zarch.2023207457
OAM, Organización de Arquitectura Moderna (creada hacia 1948 por estudiantes de arquitectura de la UBA, “fuertemente influido por sus maestros (Amancio Williams, Antonio Bonet y Tomás Maldonado)”): Verónica Devalle (IAA-FADU-UBA / CONICET), “Transformación curricular y política en la enseñanza de la Arquitectura. La materia ‘Visión’ en las universidades del Litoral y de Buenos Aires”, XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, Universidad Nacional de Cuyo, 2013, nota 4: https://cdsa.aacademica.org/000-010/660.pdf
Antonio Bonet en el atelier de Le Corbusier, París (1936–38), donde conoció a Ferrari Hardoy y Kurchan: “La obra de Bonet en la arquitectura española” (1978): https://oa.upm.es/46030/1/1978_bonet_MAB.pdf · “Antonio Bonet Castellana, …” (Dialnet): https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5228842.pdf
Urbanización Punta Ballena, Maldonado, Uruguay (Bonet, 1945–48): “Antonio Bonet en Punta Ballena (1945-1948): el aporte de La Solana para la arquitectura del Cono Sur” (Redalyc): https://www.redalyc.org/journal/3416/341649737017/ · “Planeamiento urbanístico en la obra de Antonio Bonet: de Punta Ballena al Poblado HIFRENSA, 1945-1975” (SIIU): https://doi.org/10.5821/siiu.5920
Justo Solsona (integrante de la OAM; en el equipo de Bonet para el Plan Barrio Sur, fechado en 1956 por Moderna Buenos Aires y en 1958 por Wikipedia; después titular de una cátedra de Diseño Arquitectónico en la FADU-UBA): Wikipedia, “Justo Solsona”: https://es.wikipedia.org/wiki/Justo_Solsona · Moderna Buenos Aires, “Proyecto para el Barrio Sur” (equipo de dibujo: J. Solsona): https://www.modernabuenosaires.org/proyectos-urbanos/proyecto-para-el-barrio-sur · Taller SLS Solsona–Ledesma, FADU-UBA (sitio archivado): https://web.archive.org/web/20150926013013/http://catedraledesma.com.ar/
Conjunto Rioja (Parque Patricios, Buenos Aires; Manteola, Petchersky, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Viñoly; Banco Municipal de Buenos Aires; 1969–73; 445 viviendas, siete torres unidas por puentes): Moderna Buenos Aires, “Conjunto Rioja”: https://modernabuenosaires.org/obras/20s-a-70s/conjunto-rioja · Wikipedia, “Conjunto Rioja”: https://es.wikipedia.org/wiki/Conjunto_Rioja · FADU-UBA, archivo de vivienda colectiva pública de Buenos Aires, “1973. Conjunto Rioja”: https://sites.google.com/fadu.uba.ar/archba-viv-colectiva-publica/inicio/1973-conjunto-rioja

